domingo 7 de junio de 2009

Spontaneous Update 0.5

¿Alguna vez notaron que en TODAS las latas de arvejas siempre hay por lo menos una de ellas de color negro o, en su defecto, de color considerablemente mas oscuro que el habitual verde en el resto?
Estamos lejos de entender el porque de este fenómeno ya considerado habitué dentro de el cambalache del ambiente culinario. Sin embargo, como teoría al respecto, siempre imaginé algo muy similar a esto:


Juliancito, el cadete
: Señor, el lote de la semana esta casi listo. Hay un temita con el sindicato de transporte pero nos podemos arreglar con fletes por esta vez, según dice Gómez.
Sr. Evaristo McCarthy D’Arvejeth: Una vez mas, justo a tiempo.
Juliancito, el cadete: Aquí tiene los informes. Con las firmas de todos los jefes de planta dando el ok.
Sr. Evaristo McCarthy D’Arvejeth: ¿Dos copias y una extra para archivar?
Juliancito, el cadete: Como siempre, señor. Le traje un café además. Tostado Rumano, sin crema, con dos de azúcar. Como a usted le gusta.
Sr. Evaristo McCarthy D’Arvejeth: Bien bien. Ahora veamos, voy a revisar esto antes de mandarlo a Administración. Por las dudas
Juliancito, el cadete: Siempre revisa todo usted mismo, señor. Envidio su energía. Ojala yo llegue igual a su edad.
Sr. Evaristo McCarthy D’Arvejeth: ¿Qué puede decir, mijo? Soy un apóstol de mis costumbres. Un tigre viejo que siente que el final esta cerca y no le queda otra que consolarse en viejas mañas
Juliancito, el cadete: No diga eso, señor. No seriamos nada sin us…
Sr. Evaristo McCarthy D’Arvejeth: ¡Pare un segundo! ¡Esto que no puede ser!
Juliancito, el cadete: ¿Qué pasa?
Sr. Evaristo McCarthy D’Arvejeth: ¡Este lote no paso por el Dpto. de Negras!
Juliancito, el cadete: No puede ser, señor. Debe ser un error
Sr. Evaristo McCarthy D’Arvejeth: ¡Pero que error ni que ocho cuartos! ¡Mire usted mismo! Falta la firma del Ing. Mendizábal del Dpto. de Negras. No hay fecha de ingreso tampoco, ni el balance de “negras per lata”
Juliancito, el cadete: ¡No se que decir señor! Lo siento. Tendría que haberlo notado. ¿Qué hacemos ahora?
Sr. Evaristo McCarthy D’Arvejeth: ¿Qué clase de pregunta es esa? ¡Llame ya mismo a Iturralde, que llame a los fletes y les diga que tenemos que retrasar el envío! ¡Hay que frenar la producción hasta regularizar la situación de la partida sin negras!
Juliancito, el cadete: Señor, tenga en cuenta la perdida que seria frenar la central de esta forma. Además, estamos cerca de la frontera de los números negativos este mes ¿No se podrían mandar así como están, solo por esta vez? No creo que nadie lo note.
Sr. Evaristo McCarthy D’Arvejeth: ¡Pero que sandeces dice, joven! ¡¿En que cabeza entra una lata de arvejas sin su correspondiente unidad negra?! ¡Escuchese, por Dios! ¿Cómo se atreve a sugerir semejante cosa? ¡Las perdidas de ganancia de tan solo un mes es un precio bajo a pagar por mantener nuestro status quo impecable! ¡Nosotros tenemos una ética empresarial, una línea moral, una reputación! !Por favor! ¡Cuando la gente compra nuestro producto no solo nos da su dinero, nos da su confianza también! ¡Tenemos un juramente de calidad con nuestro consumidor! ¡Eso es sagrado!
Juliancito, el cadete: Tiene Razón, señor. Perdone, no pensé lo que dije.
Sr. Evaristo McCarthy D’Arvejeth: ¡A mi me parece que usted no esta comprometido! ¡Que no esta dando el 110% para esta empresa! ¡Usted no se pone la camiseta!
Juliancito, el cadete: ¡No señor! ¡No se lo tome a mal! Ya le dije, fue sin pensar. Mil perdones, disculpe
Sr. Evaristo McCarthy D’Arvejeth: No es conmigo que se tiene que disculpar, es con sus compañeros y sus colegas que trabajan de sol a sol. Ellos son la sabia que nutre esta industria. Yo le acepto las disculpas, pero el mal ya esta hecho. ¡Usted arrojo la piedra y no puede ahora esconder la mano! La verdad, estoy muy decepcionado. ¡Esto es cosa seria!


miércoles 20 de mayo de 2009

Spontaneous Update 0.4

¿Alguna vez notaron que la mayor cantidad de propagandas de "Fono Gay" las pasa Fx, el canal "para grandes hombres"?

O sea...

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domingo 26 de abril de 2009

Queridos Mamá y Papá


A mi padre nunca le gustó
lo que yo escribía: “La gente
no quiere leer este tipo de cosas.”

“Sí, Henry”, decía mi
madre, “A la gente le gusta
leer cosas que las haga felices.”

Fueron mis primeros
críticos literarios
y los dos tenían razón.

Charles Bukowski

miércoles 17 de diciembre de 2008

Symphony of Everything (2da Parte)

¿Por qué hacer lo que sea? —Me pregunté mientras que miraba el cielo gris— ¿Solo porque si? ¡Imposible! —Gritaba una y otra vez— ¿Siempre hay una razón, no? ¿La hay?.
Los puntos muertos, el peor enemigo del viajero. Algunos pueden durar hasta que ya no recuerdas porque comenzaron. Descifrar el estancamiento es clave, el cansancio y la repetición hacen que las cosas que antes considerabas abominables ahora sean parte de tu rutina. El desgaste pasivo, por deficiencia, no por exceso. Pocas cosas hay tan peligrosas. La incertidumbre te toma como rehén, tu mente jamás descansa. Trabaja por nada, trabaja por unas pocas migas de autosuperación falsas. Así, el tiempo pasa. Es irritante pero no es inútil, es la herramienta, la palanca y la bisagra de las epifanías. Solo falta un empujón. Todos nacemos para este momento. El mió llego de la mano de un hombre viejo y cansado.
Vino a mi en un cambio en la marea, pidiendo por una mano amigable. Quería llegar hasta lo que parecía ser una isla. Le dije que si se establecía en ella, la comodidad destruiría el poca fuerza que le quedaba, pero me respondió que ya era muy mayor y que apenas podía mantenerse a flote. ¿Qué tenia que hacer? Había muchas posibilidades, no quería llevarlo, no me parecía justo. Un hombre que había dado tanto, no merecía un final así. Olvidado en un remoto pedazo de estabilidad de bajísima calidad. Me negué a su pedido. El anciano insistió, decía que sus piernas ya no podrían seguir manteniéndolo. Una vez mas, dije que no. Dije que no seria capaz, que de acceder estaría haciendo algo peor que dejarlo. Estaría negándolo, todo lo que fue, lo que hizo, todo por lo que lucho. Le dije que este final era su penitencia y su premio. Le dije que de esta forma su nombre no se perdería. Le dije que podía terminar su búsqueda con un cierto grado de éxito, con un cierto grado de derrota, sin orgullo ni victorias inmaduras. Como debía de ser.
Sus piernas dejaron de moverse, ya no había nada mas que agregar. El sonido más hermoso, el silencio cuando no hay nada que haga falta ser dicho. Finalmente el se hundió. “No hay nada que agradecer, no te debo nada. Me alegra que hayas hecho lo que creías correcto”, fue lo ultimo antes de que desapareciera.
Así fue como di mi anteúltimo paso, del anteúltimo sendero de mi vida. Ahora tenia el impulso que necesitaba, el mecanismo de la revelación estaba completo. Deje el contexto atrás y me libere de él, logre algo en el mar de la nada. ¿Había una razón? Claro que si la había, siempre la hay. Seguí el mas básico de todos mandatos que nos diferencian de las bestias, hacer lo que creemos como verdad, hacer lo que creemos como correcto. Por su valor en si mismo, o mejor dicho por su valor con respecto a mi mismo. La subjetividad que esperamos que nos conduzca a la objetividad. El pasillo recto y zigzagueante, que a veces se cruza con otros, que a veces corre paralelo a otros, pero que nunca se comparte. Podía hacerlo aquí mejor que en cualquier otro lado porque nada es mas relevante que en donde todo es irrelevante, nada tiene mas sentido que en donde nada lo tiene. Porque si nada va a cambiar, entonces lo que hagamos, en si mismo, es lo que único que cuenta. Es un acertijo con tal grado de obviedad que es casi imposible de resolver.
— ¡Es una paradoja! —Exclamé
— ¿Si? —Contestó una familiar voz desde atrás de mi hombro— Una vez mas, la niña estaba junto a mi
— ¿Qué haces aquí? —Pregunté asustado
— Qué pregunta entupida —Respondió— Estoy aquí porque me llamaste ¿No era ese el acuerdo?
— Claro. Solo que no pensé que iba a ser así
— ¿Y como pensaste que seria? Creo que me explique bien la ultima vez. Como sea, esta bien. No me sorprende, tu gente siempre tiene problemas para escuchar —Dijo resignada— Por otra parte, te agradecería que no antes gritando mi nombre por ahí. No es que tenga miedo de que los demás lo descubran, simplemente tengo oídos muy sensibles.
— Lo siento
— Esta bien. No fue la primera vez, ni será la ultima. Es normal en ustedes. De vez en cuando alguno cosecha una pequeña porción de sabiduría y de repente cree que a todos los demás nos interesa saber de su descubrimiento, les gusta anunciarlo a los gritos y con toda la grandilocuencia que logran articular. Como si nunca hubieran estado frente a ella todo el tiempo en primer lugar. Se llama “Iluminación Prematura”.
— ¿Es hora de irnos? —Le pregunté
— Nunca te fuiste. Sígueme.
Se sumergió rápidamente y desapareció por un segundo de mi vista. Fui con ella, como pidió. Respire profundamente antes de la inmersión, o tal vez no lo hice. Tal vez nunca lo necesité.
Tome un listón de su vestido y deje que me guiara, esta vez fue diferente ¿Mejor o peor? Supongo que después de tanto, cualquier cambio era bueno. La seguridad es progresiva, aumenta a medida que nos acercamos a la meta. Por supuesto que aferrarse a un porcentaje como infalible, puede hacernos perderlo todo. Que suerte que recordé no hacerlo. No debería repetir la palabra suerte, ahora que lo pienso, auque supongo que si no me catapulte de nuevo a la superficie por haberlo hecho será porque esta profundidad ya no ni siquiera debe de existir. Las mentes con forma de cuerpos de los que no lo lograron a mi alrededor, se ahogan y vuelven otra vez hacia arriba, cada vez hay menos. Muchos caminos incorrectos se acercan a la estela del que no lo es, lo que determina que tanto avanzan hasta llegar a un común callejón sin salida. Llegue hasta al fondo, nunca lo hubiera logrado sin mi eficiente y un poco antipática guía, a quien nunca solté. Sin el instrumento creado justo para cumplir con esta tarea.
— Sabia que tarde o temprano llegarías — Anuncio una suave voz
Desperté, había perdido el sentido al parecer, me encontraba bajo el árbol otra vez. El mar quedo atrás, ya lo había superado el océano, mas allá de sus fronteras, mas allá de su caos. El sol brillaba, nunca fue tan brillante. Nada se oía. Frente a mi, una figura femenina. De cabello blanco como el vestido que usaba, sostenía un espejo en sus manos. Se parecía mucho a Paradoja, tanto en físico como en expresión, solo que era una mujer y no una niña.
— ¿Por qué me desmayé? — Pregunté
— Suele pasar —Dijo— Es el efecto de la culminación, no es algo repentino.
— Lo se —Contesté— Es el resultado de un proceso.
— Claro que lo sabes. Por eso estas aquí. De nuevo donde empezaste auque todo es diferente.
— ¿Qué paso con…
— ¿Paradoja? Esta allí —Señaló
Puede verla, sentada detrás de unas piedras . Se observaba atenta a si misma reflejada en el agua mientras que permanecía quieta.
— Esta cansada, tiene que recuperarse antes de volver a su trabajo. Veras —Me explico— solo puede traer a uno cada vez y solo tiene energía para el viaje de ida. Ni más, ni menos. No nos gusta desperdiciar.
— A mi tampoco —Contesté— ¿Si estoy de nuevo aquí? ¿Dónde estas mis hermanos?
— Donde los dejaste. Siempre están en el mismo lugar.
Dirigí mis vista a donde apuntaba con su dedo. Todo era diferente pero nada en comparación a ellos. Deformes e histéricos, caminando en direcciones al azar, gruñían y se insultaban entre si. En sus caras muecas horrorosas que simulaban risas.
— ¿No los reconoces? Bien —Dijo mientras caminaba hacia ellos— Puedo presentártelos
— ¿Estas segura de que son los mismos?
— Claro que si —Contestó mientras tomó a Sabio por los hombros— Este es Ingenuo. Buscando más de lo que comprende, siempre desproporcionado. Queriendo correr antes de saber caminar, enojado. Menospreciando al resto para que sus fallas parezcan menos obvias, su desorden lo confunde. Frustrado, con la esperanza de que alguien lo refute, se sospecha así mismo genial porque sabe que no lo es. Tal vez tenga buena intención pero falla en la implementación.
Te presento —Dijo moviéndose unos pasos a la derecha y colocándose detrás de Artista— a Cobarde. Cree que es libre, cree que es diferente, cree que es una anomalía, cree que es especial. Los demás son aburridos para ella, “estrechos de mente” como les dice, irónico porque no hay nadie mejor para esa descripción que ella misma. Cree ser bella pero es pretenciosa y superficial, dos enfermedades muy contagiosas. Cree para esconderse, nunca hace para creer.
Por último y definitivamente el menos importante —Agregó, parándose junto a Mediocre— Bien, no se en realidad —Pensó por un segundo— No tiene nombre, no tiene nada. Sus manos siempre están llenas, llenas de irrelevancia. Su corazón y su cabeza están vacíos. Es afectado, todo lo que hace es innecesario, todo lo que hace es accesorio. Confunde éxito con grandeza, se conforma con un par de parientes que lloran en su tumba de vez en cuando. Condenado a alimentarse de sus propios desechos, se jacta de lo mínimo como si fuera un trofeo. Tiene baja tolerancia a todo, en especial a mi. Recolecta nueces para el invierno y cría hijos para convertirlos en copias de si mismo, solo que con diferente envoltura.
— Es cierto, son ellos —Dije— Siempre fueron iguales.
— Ya lo sabes. Dime entonces: "¿Por qué son felices?"
— Son felices porque estan ciegos —Respondí— Son felices porque son incompletos
— Así es —Confirmó mi respuesta al mismo tiempo que asintió con la cabeza.
— ¿Qué pasará conmigo ahora? —Pregunté
— Caminaras —Dijo la Dama de Blanco
— Empezar un nuevo viaje, ¿Verdad?
— Primero necesitas esto —Extendió su mano y me entrego su espejo— Conciencia, tu recompensa por lo recorrido y por lo que te guiará partir de hoy. Ahora es tuya, ya no la necesito. Tu éxito determina no solo que te corresponde tenerla sino que yo, a partir de ahora, estoy por encima de ella. Por eso me iré y por eso soy tu último y más supremo objetivo. Te obligará a que me busques, te quemará, te causara dolor como nunca antes sentiste, te consumirá por dentro, te impulsara a seguir adelante y te dará fuerz. A medida que te acerques a mi, se hará mas grande y potenciará su efecto. No importa cuanto te tome, seguirás avanzado. Me encontraras, vendrás hasta mi. Soy La Verdad, ningún placebo se compara a mi. El estado mas allá de la rueda y el ciclo. El estado donde ya no hay miedo, ni duda. Llegaras hasta mi y cuando por fin llegues a tocarme, la conciencia te devorará por completo y morirás.
— Todo es como debe ser entonces —Conteste conforme.
— Puede ser diferente, puedes evitarlo si quieres. Solo tienes que pedírmelo, niega lo que te he dado y no tendrás que pasar por esto.
— Sabes que no lo haré.
— Y tu sabes que no puedo dejar de darte la posibilidad de decidir.
— Antes de que te vayas —La detuve.
— ¿Si?
— ¿Qué pasará con mis hermanos? No quiero dejarlos.
— Tal vez no quieras dejarlos, pero no podrás estar con ellos por mucho tiempo más. Sus voces te resultaran irritantes, sus actitudes triviales y tontas, su mera presencia te hará sentir incomodo. Ya no tienes nada en común con ellos.
Terminó su oración y se marchó. Comprobé sus palabras tiempo después. Efectivamente, ya no tenia más nada que hacer aqui. Apenas si era soportable, de hecho. "¿Por qué te vas?" Pregunto mi hermana cuando me vio alejándome. Antes de irme, respondí su pregunta. Pense que al menos le debía eso.


FIN

sábado 15 de noviembre de 2008

Symphony of Everything (1ra Parte)

"Listen, my child, you say to me
I am the voice of your history
Be not afraid, come follow me
Answer my call, and I'll set you free

I am the voice in the wind and the pouring rain
I am the voice of your hunger and pain
I am the voice that always is calling you
I am the voice, I will remain"

Celtic Woman - The Voice


— Porque ya no soporto oír sus voces. Perdón, quisiera pero no puedo —Dije antes de marcharme.
Dejé a mis hermanos atrás y se alejó. Miré el camino que le esperaba por delante, jamás había visto sendero mas largo en su vida. Di el primer paso sabiendo que jamás llegaría al final.
Es frustrante tener que pagar por un crimen del que eres inocente —Pensé— Auque, sin duda, es más fuerte la sensación al asumir que tienes exactamente lo que mereces. No la cambiaria por nada.
¿Cómo será de ahora en adelante sin mi?
Me pregunté.
¡Que idiota! —Contestó para si mismo rápidamente— Obviamente, igual que siempre.
El primer día cuando llegamos. Los antiguos inquilinos ya se habían ido, supuse ya que el lugar estaba vació. Caminamos y caminamos, es gracioso que mis pies se hayan cansado en ese entonces. Mis pobres pies, creían que eso era verdaderamente dolor, ahora si que sabrán lo que realmente significa.
Mis hermanos estaban tan entusiasmados. Siempre lo están de hecho, solo que nunca a ese punto. Artista, siempre tan adorable, ya tenia lápiz y papel listos; pensando en los bellos dibujos que haría. Sabio, buscaba en sus bolsillos, calculando si tendría suficiente espacio para guardar todas las cosas que pensaba estudiar. Mediocre, el mas rápido como siempre de los cuatro, ya había encontrado un buen lugar para hacer un refugio y se preparaba para salir de excursión hasta mas allá de las montañas para buscar una buena zona con leña y comida.
En ese momento me creí un poco fuera de lugar. A diferencia de ellos yo nunca sabia que se supone que debía sentir en un momento así.
Nos acercábamos cada vez mas al centro. A lo lejos vimos lo que parecía ser la copa de un árbol, el mas grande de el lugar. Nos acercamos lentamente, no teníamos prisa. Subíamos por una pequeña colina y se revelaba cada vez un poco mas. No hubo sorpresa, tan solo la culminación, el estallido final de por fin llegar a donde te diriges. Pensar que nunca tendré otro igual.
Es lo mas hermoso que he visto —Dijo Artista mientras se sentaba dispuesta a comenzar su mejor obra.
¿Cómo habrá llegado a ser tan alto? —Se pregunto Sabio y se sentó a pensar en una roca cercana
Tiene frutos y da buena sombra —Exclamo Mediocre.
En mi caso, no lo se, lo podría definir como una suma de muchas cosas. Quisiera poder usar alguno de los adjetivos que ellos usaron pero pensé que no serian adecuados, suficientes o precisos. Sin embargo, me tome el atrevimiento de tomar un pasaje de el libro del buen Mediocre y me acosté a la sombra a descansar.
El viaje continua ¿Cuánto habré hecho ya? —Pregunté, dejando su recuerdo por un momento— Me muevo un paso delante de otro, cada uno me acerca mas a ella, cada uno y me siento como me devora lentamente. Insultaría al viento sino fuera porque estoy haciendo esto porque asi lo quise. Ese es siempre un predicamento muy molesto asociado a esta tontería de tener voluntad, no poder quejarse. Quisiera poder reposar, ahora ya no puedo. Bajo la sombra del gran árbol todo era tan perfecto, me senté ahí tanto tiempo. Horas, días, siglos, no lo se. Nunca me sentí tan bien como en aquel entonces, fue lo mas cercano a lo que llegare.
Mis hermanos se veían satisfechos, cada uno concentrado en su empresa —Continue hablando en voz alta sobre las memorias de aquel día— Nunca hablan mucho entre sí. Siempre lo hacen, en cambio, conmigo. Nunca entendí muy bien su alegría.
¿Por qué? Una pregunta muy valida, que extraño que nunca antes había cruzado por mi cabeza. Las preguntas correctas son como semillas. Crecen, se nutren, crecen mas y se ramifican. Quizás el árbol sobre el cual apoye mi espalda aquella vez nació de una. “Quien lo planto debió ser alguien con muchas inquietudes o muy importantes. ¿Como habrá llegado a ser tan alto sino?" Recuerdo que le dije a Sabio quien me contesto con una sonrisa codesendiente, como era habitual en el.
No es fácil comenzar a comprender, tus dudas comienzan a encontrar el camino. Es el desasosiego, algo que lucha contra todo lo que hasta ahora creías conocer. Al principio no existe un que, ni un como, es simplemente que algo no esta bien. Es la puerta de entrada a donde nadie mas puede seguirte, donde nadie quiere buscar. Fuera de el alcance de cualquiera. Es muy similar a caer dormido, nunca sabes exactamente cuando ocurre, cuando se produce el empalme. El afuera se convierte en el contorno de lo que era y como tal, podes ver lo vació que es por dentro. Es molesto al comienzo, te distraes muy fácilmente, todo esta tan lleno de ruido. Detesto el ruido. Lo irónico es creer que debes callarlo, por lo contrario, es cuando aprendes a aceptarlo que el silencio llega. Ese es un punto clave, donde no hay vuelta atrás.
El segundo paso es el enfrentamiento. Tratas de vencer por sobre todo, ya que como todo enfrentamiento, siempre hay un ganador. Los demonios son varios y siempre cambiantes. Los mas débiles se disfrazan de poder o de seguridad, son los mas fáciles de vencer. Algunos otros, con mas experiencia, lo hacen a veces de posesión y a veces de éxito. Los mas feroces y sanguinarios, se esconden bajo la mascara de la realización. Si quieres ganar, el miedo es un gran escudo contra ellos y el Ego la mejor de las armadura, nunca estarás tan protegido, pero a medida que la pelea continué te das cuenta progresivamente que hacen que tus movimientos sean torpes, te quitan agilidad, hacen que te canses demasiado rápido, hasta que finalmente tus piernas ya no pueden aguantar tanto peso. Las paciones son buenas espadas, lastima que son tan orgullosas. Se niegan a pelear juntas y no solo eso sino que, además, se niegan a hacerlo si consideran que el enemigo o la batalla no son dignos de ellas. No salen de su vaina. Hecho bastante irritante, por cierto. En lo personal, escogí el entendimiento. No es tan vistosa pero es afilada, sabe donde golpear y solo debes prometerle que si hieres a un enemigo con ella no debes parar hasta acabar con el, fuera de eso no tiene otras pretensiones.
Por ultimo esta el tercer paso, la nada. Un océano oscuro. No importa que tan fuerte grites, nadie va a escucharte. No importa a cuantos ayudes, seguirán habiendo mas. No importa a cuantos mates, siempre habrá alguien con quien luchar. No importa cuando construyas o destruyas, al final nada de eso permanece. No importa cuanto ames u odies, nada repercute en nadie. No importa cuantos corras, nunca llegaras a ninguna parte. No importa cuantas veces te ahogues, nunca escaparas. Hasta el hartazgo, hasta que estas exhausto. Buscas mas allá de tus fuerzas. Buscas algo, una diferencia, una pizca de originalidad en el medio de un mar homogéneo de caras haciendo morisquetas, que en el fondo son todas iguales. Escenas repetidas en donde solo cambian los filtros de colores. A la deriva, no había cielo, ni horizonte. Todo era demasiado igual para distinguir algo. Finalmente ya no sabia que mas hacer. No podía descansar, ya que si lo hacia me hundiría. Nadar era inútil. Decidí, finalmente, adoptar un estado de contemplación hasta que algo sucediera. No sabia como trascurría el tiempo, solo se que debió haber sido mucho cuando el tan esperado cambio llego.
— Hola —Escuché desde mi lado— Al girar la cabeza encontré a una pequeña que estaba flotando junto a mi. No destacaba de nadie, podría haberla pasado por alto si no me hubiera hablando. Cabello negro, como el agua en el que flotaba, y una expresión agradable no muy exagerada. Me miraba expectante, esperaba a que le contestara.
— ¿Quien es?
— No lo se —Me dijo— ¿Quien crees que soy?
— Hay muchas personas aquí pero no eres como ellos —Contesté.
— Ni tu ¿O si?
— No eres como yo tampoco. ¿Por qué estas aquí?
— Siempre estuve aquí, este es mi hogar —Contestó ella— ¿Y Tú?
— Porque busco respuestas.
— Como todos, eso no te hace muy diferente a ellos —Dijo mientras señalaba los rostros de los otros— Por lo menos a ti te importa, eso es un buen comienzo pero no basta.
— No me gusta este lugar —Le dije.
— Es aceptable a comparación de lo que te pasara si sigues adelante ¿Por qué no te gusta?
— Porque nada tiene sentido aquí.
— ¿Acaso lo tiene de donde vienes? ¿Qué es lo que no puedes hacer aquí que puedes allá?
— ¿Qué importa hacer algo si nada va a cambiar?
— ¿Y qué? ¿Quieres hacer algo? Hazlo —Contestó.
— ¿Con qué objeto?
— Buena pregunta. Cuando encuentres la solución, di mi nombre y te mostrare hacia donde debes ir.


Continuara...